La voz que envenenaba mi mente y el puño de hierro que atenazaba mi frío y muerto corazón, comenzaron a desvanecerse rápidamente, por fin desde hacia años logré notar cuanto me rodeaba,la sangre volvía a circular por mi marchito cuerpo, mis sentidos comenzaban a despertar, alcé la vista al cielo y pude ver el sol , intentando iluminar con su luz la tierra corrompida, hasta mis oídos me llegaba un lejano sonido de metal entrechocando y gritos desgarradores, mi olfato captó el olor de la tierra empapada en sangre.

Después de un largo rato con la vista alzada, logre bajarla y descubrí con horror lo que habíamos conseguido, había decenas, diría mas…había cientos de caballeros de la muerte enzarzados en una batalla campal contra todas las razas de la tierra de Azeroth, pude ver que la horda y la alianza unían sus fuerzas para detenernos, la sangre teñía de rojo carmesí la verde campiña, pero algo había cambiado, como yo, vi a muchos de mis hermanos desconcertados por lo que sentían, por lo que notaban y lo que habían provocado, el poder del rey Exánime se había desvanecido, ya no nos controlaba y éramos libres de su poder corrupto.
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